Aprendo
Suma y resta1ro grado

El truco de «en total quiere decir sumar» le está fallando

Tu hijo resuelve rápido y bien, hasta que un problema lo tumba sin razón aparente. Suele ser porque dejó de leer: busca la palabra y opera. Cómo quitarle esa costumbre.

Aprendo en Familia6 min de lectura

Hay una escena que se repite en muchas casas. Tu hijo va resolviendo la hoja de problemas a buen paso, todo bien, y de pronto uno lo tumba. Lo lees tú y no entiendes por qué: se parece muchísimo a los anteriores. Le preguntas cómo lo pensó y te dice algo como «es que dice en total, entonces se suman».

Ahí está el problema completo, dicho por él.

Qué está pasando en realidad

Tu hijo no está resolviendo el problema. Está cazando una palabra y disparando la operación que le corresponde.

Ve la palabraHaceY falla cuando…
juntar, en total, más, agregarsumael total ya se conoce y lo que falta es una parte
quedan, quitar, menos, perderrestalo que falta es el número del principio
cada uno, vecesmultiplicaen realidad hay que repartir
repartir, entredividelo que se busca es el tamaño del grupo

Funciona sorprendentemente bien. Por eso sobrevive: durante meses da la respuesta correcta y nadie se entera. Falla exactamente el día en que las palabras apuntan al lado contrario.

Y otra vez —igual que con el signo igual— esta costumbre no la inventa el niño; se la enseñamos. Van de Walle lo dice sin rodeos: cuando todos los problemas de una página se resuelven con la operación que se acaba de estudiar, el niño aprende muy pronto que no tiene ningún caso leer la historia; basta con sacar los números y aplicar lo del día.

La SEP es de lo poco que hay en español que ataca esto de frente, y lo hace de la mejor manera posible: diseñando problemas cuya palabra apunta hacia el lado equivocado, a propósito. Su ejemplo:

«Al juntar su dinero Romina y Santiago tuvieron $15. Santiago tenía $8, ¿cuánto tenía Romina?»

Dice juntar. Y es una resta: 15 − 8. Un niño que caza palabras contesta 23 y ni parpadea.

Una barra larga marcada 15, el total que juntaron, y debajo la misma barra partida en dos: una parte de 8 y otra parte con un signo de interrogación. Como falta una parte, se resta.

¿Debería preocuparme?

No en el sentido de que algo ande mal con tu hijo — es de las costumbres más comunes que hay, y es reversible. Pero sí conviene quitarla temprano, porque cada año que pasa la tapa mejor: los números crecen, los problemas se ven más difíciles, y el truco sigue dando resultados suficientes para que nadie lo note.

Lo que sí se espera en primero es que tu hijo pueda resolver problemas donde lo que falta cambia de lugar: a veces falta el resultado, a veces falta cuánto cambió, y a veces —el más difícil— falta con cuánto empezó.

Y hay un detalle del programa mexicano que explica muy bien de dónde sale esta costumbre. La SEP no organiza los problemas de primero por operación, sino por significado: juntar dos colecciones, agregar a lo que ya había, y quitar. Son tres cosas distintas. Pero en la práctica, la mayoría del material que llega a casa hace una sola —quitar— una y otra vez. Una hoja que solo hace quitar cubrió una tercera parte de lo que le toca a tu hijo este año. Con esa dieta, «quedan» siempre significó restar. Claro que lo aprendió: nunca vio lo contrario.

Un apunte para que no te preocupes de más: los problemas de comparación con palabras engañosas («Ana tiene 3 canicas menos que Beto; Ana tiene 8, ¿cuántas tiene Beto?» — dice menos y es una suma) están señalados como algo que en primero se puede conversar, pero todavía no se evalúa. Si tu hijo se traba ahí, va bien. Eso es material de segundo.

Pruébalo esta noche

No necesitas hoja de ejercicios. Necesitas un problema y la disciplina de no dejarlo operar todavía.

Pruébalo en casa

Primero cuéntame qué pasó

  1. Léele un problema y tápale los números con el dedo. Pregúntale: «¿qué pasó aquí? ¿qué sabemos? ¿qué nos falta?». Que lo cuente con sus palabras antes de tocar una cuenta. Si no puede contarlo, no puede resolverlo — y ahí estaba el problema real.
  2. Dibujen dos tiras de papel, una por cada cantidad. Cuál es más larga se ve de inmediato, y ver cuál es mayor y cuál menor es justo lo que desarma las palabras engañosas. La imagen le gana a la palabra.
  3. Haz la pregunta de la parte y el total. Nada más esa. Todas las noches, con cualquier problema.
  4. Ponle la trampa de la SEP, tal cual: «Al juntar su dinero, Romina y Santiago tuvieron $15. Santiago tenía $8. ¿Cuánto tenía Romina?». Si contesta 23, no lo regañes — acabas de encontrar exactamente lo que había que encontrar. Vuelvan a la pregunta de la parte y el total.
  5. El mejor ejercicio de todos es al revés: dale una operación sola, por ejemplo 15 − 8, y pídele que invente el problema que se resuelve con ella. Un niño que puede construir la historia no está cazando palabras. Es imposible fingir esto.
  6. A veces pregúntale solo qué operación usaría, y pídele que no la resuelva: «no lo hagas todavía, nada más dime por qué». Separar decidir de calcular es la mitad del trabajo.

Errores que conviene no cometer

Un detalle que suele pasar desapercibido: cambiar «3 cajas» por «3 huesos de dinosaurio» no hace un problema nuevo. Es el mismo problema con otro disfraz. Lo que de verdad cambia la dificultad —y lo que enseña a leer— es mover qué es lo que falta.

Eso es justamente lo que hacen las guías de dinosaurios de primer grado: con una misma familia de números, unas veces falta el resultado, otras cuánto cambió y otras con cuánto empezó — y en la clave de respuestas viene explicada la relación, no nada más el número, para que puedas acompañar la lectura y no solo la cuenta.

Portada: Dino Resta

Practíquenlo juntos

Dino Resta

Bruno el braquiosaurio tenía 9 hojas y se comió 4. ¿Cuántas le quedan? Una guía visual y tierna para dominar la resta dentro de 10.

Un consejo útil, cada quincena

Te mandamos los artículos nuevos y una idea concreta para practicar en casa. Sin spam — solo lo que sirve.

Puedes darte de baja cuando quieras. Nunca compartimos tu correo.

Sigue leyendo — 1ro grado

Conteo1ro grado

Cuenta bien, pero si le preguntas cuántos hay, vuelve a empezar

Contar bien y entender cuántos hay son dos cosas distintas, y se aprenden por separado. Esta es la que casi nadie revisa.

5 min de lectura
Suma y resta1ro grado

Mi hijo cree que el signo = quiere decir «aquí va la respuesta»

Si le escribes 3 + 4 = __ + 2 y contesta 7, acabas de encontrar el error más silencioso de primero. Casi ningún papá sabe que su hijo lo tiene.

6 min de lectura
Suma1ro grado

Cómo ayudar a tu hijo con las sumas hasta 10

Si tu hijo cuenta desde el 1 cada vez que suma, no le faltan repeticiones: le falta ver las parejas que forman diez.

6 min de lectura